TÍTULO X.

 

Resolución de Conflictos y Disciplina

 

 

 

 

A. Preámbulo y Glosario

B. Procedimiento General e Instancias

C. Conflictos: Mediación y Arbitraje

D. Disciplina: Aplicación y Restauración

E. El Juzgado Eclesiástico Nacional

 

A. Preámbulo y Glosario

 

A.1. Preámbulo

Art. X-1

Este Título del presente Reglamento Interno tiene por objeto establecer los principios y procedimientos a que deberá sujetarse tanto la resolución de los conflictos que se susciten al interior de la IEUCB como también la aplicación de la disciplina. En todos estos procesos se procurará, como objetivos prioritarios, la reconciliación y restauración de los creyentes, y la unidad de la obra, evitando menoscabar el nombre glorioso de Dios.

 

A.2. Glosario

Art. X-2

Para los efectos del presente Título se entenderá por:

 

a) Partes: Persona o grupos de personas enfrentadas en un conflicto.

b) Autoridad eclesiástica: Órgano competente para dirigir procesos de Arbitraje y/o Disciplina en su área y nivel de administración, a veces también denominado tribunal, eso es, el Cuerpo de Ancianos de una Iglesia Local, el Directorio Distrital, el DICONA, la Asociación de Pastores o Misioneros, o sus comités disciplinarios respectivos; o el Juzgado Eclesiástico Nacional. Por ejemplo, en caso de que un conflicto existiera fuera del ámbito de una Iglesia Local, las partes deberán someterse al arbitraje en el nivel correspondiente, del Directorio Distrital o del DICONA etc., dependiendo del área de competencia y jurisdicción, y de las circunstancias.

c) Ofensa privada: Acusación en privado o injuria personal conocida por una sólo persona, o por muy pocas como máximo. Se buscará una conciliación privada. Véase Art. X-6.

d) Conflicto: Diferencia de opinión o controversia que se suscite entre dos o más miembros de la Iglesia en el ámbito personal o ministerial, sea dentro de una misma Iglesia Local, o entre los integrantes de los órganos de administración y/o cualquier otro Estamento de la IEUCB. Se buscará una conciliación privada o a través de negociación, mediación y arbitraje. Véase Art. X-7.

e) Ofensa pública: Acusación o injuria que requiere del conocimiento de la autoridad eclesiástica correspondiente por cuanto es tan notoria y escandalosa que ninguna medida privada puede evitar sus efectos injuriosos, o cuando, aunque inicialmente fue conocida por una sola persona, o por unas pocas, las medidas privadas tomadas han resultado infructuosas. Se procederá de la forma indicada en el Art ### (Arbitraje y Disciplina).

f) Rumor: Atribución indirecta a un miembro de algún crimen o pecado grave. Un rumor general existe cuando no es pasajero y se está extendiendo a muchas personas. Como en caso de la ofensa pública, la autoridad eclesiástica correspondiente deberá tomar conocimiento inmediato del asunto para investigarlo y aclararlo (véase Arbitraje Art. X-9).

g) Conciliación: Proceso de reconciliación de las personas y de solución no jurisdiccional de las disputas, y que procura ser absolutamente fiel a los principios bíblicos. Su objetivo es fomentar la cooperación sincera y reflexiva, evitando la confrontación, contención y manipulación de los contendientes. La conciliación, intentará, en primer lugar, resolver en privado la disputa por medio de la pacificación personal o una negociación entre hermanos. Si ello no fuere posible, las partes participarán en un proceso de mediación; y si éste tampoco tuviese éxito, someterán la resolución del conflicto a la decisión de un arbitraje oficial.

h) Pacificación: Solución de una ofensa o de un conflicto en forma privada; perdonar una ofensa o pasar por alto una diferencia de opiniones, sin o con diálogo con la otra parte.

i) Negociación: Proceso de diálogo honesto y formal en que las partes buscan alcanzar una solución de sus diferencias en forma privada mediante un acuerdo mutuamente aceptado.

j) Mediación: Mecanismo similar a la negociación, pero que envuelve la adición de una o más personas o mediadores que actúan como facilitadores del diálogo y de la obtención de acuerdos. Véase Art. X-8.

k) Arbitraje: Método de resolución de conflictos en que las partes someten la decisión de una disputa a uno o más árbitros que deberán ser miembros de la autoridad eclesiástica correspondiente, quienes oirán a los interesados y dictarán la resolución que más  convenga, de acuerdo a los principios bíblicos y las normas jurídicas. Su dictamen será obligatorio para las partes. Véase Art. X-9.

l) Proceso: Juicio formal realizado por la autoridad eclesiástica correspondiente.

m) Disciplina: Medida de sanción como resultado de un proceso de investigación y sanción dirigido por la autoridad eclesiástica correspondiente, para investigar y sancionar faltas y pecados graves de los miembros dentro de su área de administración. Véase Art. X-10 aX-16.

n) Queja: Recurso procesal en virtud del cual la parte que se siente agraviada u ofendida con una acción del tribunal que ha aplicado incorrectamente  o no ha cumplido con el reglamento procesal, acude a la instancia superior a efectos de que ésta, luego de un examen de la acción protestada, la censure y disponga la revocación o modificación de los procedimientos y decisiones. Véase Art. X-17.

o) Apelación: Recurso procesal para impugnar una resolución de un tribunal, un fallo o una sentencia disciplinaria que evidencia un error grave, interpuesto por un procesado que se considere perjudicado gravemente. Por el recurso de apelación, la causa será transferida a la instancia superior a efectos de que ésta, luego de un examen de la resolución, se revoque o anule, total o parcialmente. Véase Art. X-17.

 

B. Procedimiento General e Instancias

 

Art. X-???? (hay que cambiar la numeración completa...)

Introducción: Competencias y niveles de jurisdicción (instancias). Si el acusado es miembro de una iglesia local, la autoridad eclesiástica será el Cuerpo de Ancianos (primera instancia). Una eventual apelación se hará al mismo Cuerpo de Ancianos que ha conducido el proceso, el cual estará obligado a transferir la causa al Directorio del Distrito respectivo (segunda instancia). Una eventual apelación al Directorio del Distrito se hará al Juzgado Eclesiástico Nacional (tercera y última instancia). Sobre apelaciones, véase Art. X-17.

Si el acusado es un líder, diácono, anciano, pastor, obrera, misionero, o miembro del directorio de otro Estamento, la autoridad eclesiástica serán los distintos Estamentos respectivos según consta en Art. ### (véase D.6.) del presente Reglamento.

 

B.1. Primera Instancia

Art. X-3

a) El Cuerpo de Ancianos de la Iglesia Local como autoridad eclesiástica. Se entiende que todo miembro de la IEUCB es, en primer lugar, miembro de su Iglesia Local, y por lo tanto, todo asunto de conflicto o de falta a los principios morales y doctrinales deberá resolverse en la Iglesia Local respectiva como primera instancia, de acuerdo con Título II, Art. ### del presente Reglamento, respetando estrictamente la enseñanza bíblica para tales casos, especialmente la de Jesús en Mateo 18:15-18 y Mateo 5:22-26. Cada miembro tiene una responsabilidad propia en cumplir con los claros principios bíblicos del amor fraternal y del comportamiento en casos de conflictos (véase el Capítulo “Vida Cristiana y Práctica”, Art. ###). - ¡faltaría elaborar algo al respecto! Los ancianos y el pastor en conjunto (Cuerpo de Ancianos) que en este caso forman la autoridad eclesiástica correspondiente, velarán por la buena marcha de su congregación, y agotarán todos los recursos para resolver problemas o conflictos entre sus miembros. En los casos que requieren alguna medida de disciplina, y que no afectan a un anciano, pastor o misionero, formarán el órgano competente para investigar, fallar y dictar la resolución disciplinaria, y para velar sobre su cumplimiento, de acuerdo con el principio de la autonomía general de las Iglesias Locales (Declaración de Fe, Art. ###),- ¡faltaría elaborar algo al respecto! y según lo establecido en los Art. ###. Para casos de disciplina que afectan a ancianos, pastores y misioneros, véase Art. ### .

b) En todos los asuntos de la Iglesia Local, y en especial cuando se trata de problemas y conflictos, el Cuerpo de Ancianos podrá solicitar consejos del Directorio Distrital manteniendo la debida discreción; sin embargo, éste no se inmiscuirá en los asuntos internos de la Iglesia Local excepto por la solicitud explícita del Cuerpo de Ancianos o por apelación del miembro afectado (véase próximo inciso).

c) Se permitirá el recurso de queja o apelación con arreglo de Art. X-17.

 

B.2. Segunda Instancia

Art. X-4

a) El Directorio Distrital como autoridad eclesiástica. Si por diversas razones el Cuerpo de Ancianos no puede resolver el conflicto, o cuando el proceso o la realización de una medida disciplinaria presenta algún problema grave que no puede ser solucionado por él mismo dentro de un plazo razonable, o cuando se ha interpuesto un recurso de apelación, el Cuerpo de Ancianos estará obligado a solicitar una resolución a través del Directorio Distrital, el cual entonces, como segunda instancia, tendrá la facultad a interferir en el caso respectivo para solucionar el problema o para dictar una medida disciplinaria.

           

b) Si el Cuerpo de Ancianos fuese incapaz de solucionar el problema dentro de un plazo razonable, y sin solicitar la asistencia del Directorio Distrital, o si rehusare cumplir con sus deberes de resolver un caso de conflicto o disciplina, será la responsabilidad de la Asamblea de la Iglesia Local solicitar directamente la intervención del Directorio Distrital (votación con mayoría simple), o destituir el Cuerpo de Ancianos para elegir otro.

c) Solamente a solicitud del Cuerpo de Ancianos o de la Asamblea Local, el Directorio Distrital resolverá los casos en segunda instancia, con arreglo de los Art. III-### del presente Reglamento,- ¡faltaría elaborar algo al respecto!- teniendo la facultad de solicitar consejos del DICONA y/o del Juzgado Eclesiástico Nacional en cualquier momento.

d) Se permitirá el recurso de queja o apelación con arreglo de Art. X-17.

 

B.3. Tercera y Última Instancia

Art. X-5

El Juzgado Eclesiástico Nacional como autoridad eclesiástica. Si por diversas razones el Directorio Distrital u otro tribunal de segunda instancia, no puede resolver el conflicto, o si el proceso o la realización de la medida disciplinaria presente algún problema grave que no puede ser solucionado por él mismo dentro de un plazo razonable, o cuando se ha interpuesto un recurso de apelación, el Directorio Distrital estará obligado a solicitar una resolución a través del Juzgado Eclesiástico Nacional, el cual entonces, como tercera y última instancia, tendrá la facultad a interferir en el caso respectivo para solucionar el problema o para dictar una medida disciplinaria, hasta el extremo de la expulsión definitiva de la IEUCB. La resolución definitiva del Juzgado Eclesiástico Nacional tendrá carácter final e inapelable, sin perjuicio de la competencia de los tribunales ordinarios de Justicia.

 

C. Conflictos: Mediación y Arbitraje

 

C.1. Ofensa privada y pacificación

Art. X-6

a) En cuanto sea posible y en asuntos de importancia menor deberá pasarse por alto la ofensa y perdonar al ofensor. “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa” (Proverbios 19:11; véase también: 12:16, 17:14; Colosenses 3:13; 1 Pedro 4:8).

b) En casos que la ofensa personal sea demasiado grave para hacer caso omiso de ella, el conflicto debe resolverse en privado mediante un diálogo honesto y amable. ”Si ... te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti …”, anda, reconcíliate primero con tu hermano” (Mateo 5:23,24, Proverbios 28:13). “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos” (Mateo 18:15, véase Gálatas 6:1-3).

 

C.2. Conflicto y negociación

Art. X-7

Las diferencias que persisten, causando irritación, rencor o nuevos conflictos, como también las cuestiones sustanciales relacionadas con dinero, propiedad u otros derechos, deben resolverse mediante un proceso de negociación en privado, en el cual las partes buscarán alcanzar acuerdos que satisfagan sus respectivas y legítimas necesidades, renunciando a medidas legales de tipo secular y dispuestos a encontrar una solución sin egoísmo. “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:4). “¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?” (1 Corintios 6:7).

 

C.3. Mediación

Art. X-8

a) Búsqueda de un mediador. Procederá la mediación en los casos en que las partes no puedan resolver sus conflictos en forma privada. Los interesados en someter una diferencia o conflicto a mediación, lo solicitarán a uno o más hermanos maduros, que tengan la confianza de ambas partes. Si no encuentran ninguno, deberán pedir la ayuda del Pastor o de un Anciano de su iglesia o de la autoridad eclesiástica correspondiente. Si las partes provienen de distintas Iglesias Locales, buscarán a un mediador neutral de otra congregación de la IEUCB o del nivel correspondiente de autoridad.

b) Ayuda del mediador. El mediador no tiene autoridad para imponer un acuerdo a las partes, sino que ayudará y aconsejará a que ellas lleguen a una solución bíblicamente satisfactoria para su disputa. El mediador mantendrá silencio sobre toda la información de que se entere y sobre los acontecimientos durante la mediación. En el ejercicio de sus funciones podrá:

     • Convocar a las partes a conversación conjunta o privada;

     • Tomar medidas para salvaguardar o restaurar el espíritu fraternal entre las partes, y asegurar un   procedimiento ordenado, objetivo y bíblico en búsqueda de una solución pacífica.

     • Sugerir a las partes los pasos correspondientes para un acercamiento o acuerdo.

     • Sugerir a las partes que obtengan el asesoramiento de otros entendidos en la materia del caso que sean parte de la mediación;

     • Adoptar las demás medidas adecuadas para la conducción del proceso de mediación.

     • Poner término al proceso de mediación si considera que este mecanismo no podrá contribuir a la resolución de la contienda.

c) Resolución. La mediación termina:

     • Por la celebración de un acuerdo entre las partes; se recomienda redactar y firmar un documento por escrito.

     • Por una declaración escrita del mediador, si considera que la mediación no podrá contribuir a la resolución de la disputa; obligándolas simultáneamente a ambas partes a que se sometan a un Arbitraje oficial.

     • Por una declaración escrita de una o todas las partes, poniendo término al proceso de mediación, comprometiéndose a someter el asunto a un Arbitraje oficial.

 

C.4. Arbitraje

Art. X-9

Será necesario el arbitraje cuando fracasa una mediación o en caso de un rumor público.

a) Jurisdicción. Fracasada la mediación, las partes deberán someter la resolución de su conflicto a la autoridad eclesiástica correspondiente, por ejemplo, al Pastor y/o Ancianos de su Iglesia Local. En caso que el Pastor o un Anciano estén involucrados en el conflicto, o que haya conflictos entre ellos mismos, solicitarán el arbitraje del Directorio Distrital. En caso de que el conflicto existiera en otro ámbito que no sea la Iglesia Local, las partes deberán someterse al arbitraje del Directorio Distrital o del DICONA (véase también Art. X-14b). En caso de rumor público, la autoridad eclesiástica correspondiente deberá iniciar un proceso de investigación y eventualmente de disciplina.

b) Proceso. El objetivo del proceso será llegar al término del conflicto o del rumor, a un acuerdo, a la reconciliación, restableciendo la paz y el amor fraternal. Se agotará todos los medios posibles para evitar que hermanos concurran a los tribunales seculares de justicia para resolver sus conflictos internos.

Los árbitros dirigirán el proceso de investigación, resolución y reconciliación del modo similar al de la mediación o de la manera que consideren apropiada, siempre que se trate a las partes con igualdad y que, en cada etapa del proceso, se dé a cada una plena oportunidad de hacer valer sus derechos de ser escuchado y de exponer su punto de vista, nombrar testigos o presentar pruebas e indicios. Se buscará aplicar los principios bíblicos al caso bajo oración y con sabiduría espiritual. Los árbitros estarán facultados para solicitar consejos de otra instancia (Directorio Distrital, DICONA y Juzgado Eclesiástico Nacional). En caso de que el asunto en cuestión sería de una trascendencia mayor, se ha de proceder de una manera más rigurosa y formal todavía, tal como se indica en los Artículos sobre la Disciplina (véase ###).

c) Término. A diferencia de una mediación, un proceso de arbitraje obliga a las partes a someterse al fallo de los árbitros y cumplir con las sentencias que se les exige. Se registrará los resultados del arbitraje en un documento escrito firmado por todos los involucrados. Si una de las partes hace caso omiso a la sentencia o al dictamen, se considerará su actitud como causal de iniciar un proceso de disciplina.

d) Queja y Apelación. Las partes tendrán el derecho de queja o apelación con arreglo de Art. X-17.

 

 

D. Disciplina: Aplicación y Restauración

 

D.1. Base de la Disciplina

Art. X-10

a) La disciplina es un ejercicio de la autoridad bíblica por la cual la iglesia es responsable (Rom 16:17-19; 1Cor 5:11-13; Gál 6:1-2; 2Tes 3:6-15; 1Tim 5:19-22; 6:3-5; Tit 3:8-11 etc.), para mantener el debido orden que merece el Cuerpo de Cristo (1Cor 14:33.40; Col 2:5; 1Tim 3:15). La IEUCB cree que las Escrituras establecen normas de creencia (doctrina) y conducta (ética) por las cuales han de vivir todos los creyentes para honrar a Dios. Transgresiones notorias a estas normas requieren la intervención de la autoridad eclesiástica con los fines que se enumera en el Artículo siguiente (X-11).

b) Además, al unirse a formar parte de la IEUCB, todos sus miembros se someten voluntariamente a los Estatutos Legales, los Reglamentos Internos y demás acuerdos oficiales, y por lo tanto, a la autoridad y disciplina que rigen su organismo (parte del pacto de membresía). Infracciones a estas normas exigen intervención y solución.

c) La disciplina bíblica es una medida del ámbito eclesiástico y no sometida a la ley civil; por lo cual no es posible una apelación ante un tribunal civil. La restauración no implica necesariamente un derecho de rehabilitación de la membresía en la iglesia local y/o la reintegración a ministerios.

 

D.2. Objetivos de la Disciplina

Art. X-11

a) El ejercicio de la disciplina buscará siempre:

     • preservar el honor de Dios y del Cuerpo de Cristo,

     • defender la pureza y unidad de la Iglesia,

     • llevar al arrepentimiento y a la restauración a los creyentes caídos,

     • proteger a otros cristianos de ser tentados, engañados, divididos, o de otra manera perjudicados,

     • salvaguardar el buen testimonio de la iglesia para con el mundo.

La disciplina se administra para alcanzar la restauración, al mismo tiempo que se cuida del bienestar espiritual de la Iglesia Local y de toda la IEUCB. La disciplina ha de ser preventiva, correctiva y redentora, y debe ser ejercida bajo una dispensación de misericordia. La enseñanza sobre la disciplina y su ejercicio han de poner de relieve el hecho de que la disciplina no es un instrumento de imponer castigo o venganza. La disciplina es expresión de amor con la finalidad de sanar.

 

D.3. Causales de la Disciplina (infracciones)

Art. X-12

Conducta que puede ocasionar disciplina incluye, pero no se limita a:

a) Diseminar doctrinas contrarias a la Biblia y los principios fundamentales de la fe cristiana, delineados en la Declaración de Fe de la IEUCB.

b) Faltar a la ética cristiana, como por ejemplo:

     • vivir en manifiesto pecado u otra cosa indigna y/o escandalosa en la vida de un creyente,

     • cometer actos de crimen, violencia y abuso; y/o ser hallado culpable por fallo de una corte civil o criminal (con excepción de violaciones menores de tránsito).

     • cometer todo tipo de inmoralidad

     • manifestar una actitud contraria a la integridad y honradez

     • diseminar rumores falsos acerca de otros, como por ejemplo, calumnias, chismes, acusaciones infundadas etc.; o sembrar disensión en una Iglesia Local o en la IEUCB, o cometer cualquier acto que perjudique la vida pacífica de la Iglesia.

c) Desobedecer a las normas establecidas por la IEUCB en sus Estatutos, Reglamentos, y otros acuerdos oficiales.

d) Desafiar o no someterse a la autoridad eclesiástica constituida en la IEUCB.

e) Abandono habitual del culto y la Santa Cena de su Iglesia Local (ausencia de más de 6 meses sin justificación) u otras expresiones de indiferencia hacia la vida y obra de ella.

f) Interferencia en el ministerio actual de una Iglesia Local por un Pastor o por un miembro anterior, cuando el miembro anterior es actualmente miembro activo de otra iglesia de la IEUCB.

 

D.4. Medidas de la Disciplina (sanciones o penalidades)

Art. X-13

Se impondrá una o varias de las siguientes formas de disciplina para cualquier ofensa o infracción de que se halla culpable al acusado.

a) Amonestación simple

La amonestación es el nivel más básico de censura y consiste en reprender, advertir y exhortar al infractor para que mantenga una vida más consecuente con el Señor, sin que haya otras medidas que afectarían su participación en las actividades de la Iglesia Local ni su membresía. Dependiendo de la importancia o gravedad de la ofensa o infracción, el tono de la amonestación podrá variar entre censura afectuosa y reprobación tajante, pero obviamente siempre motivado por el amor fraternal.

b) Amonestación e inhabilitación temporal de algún derecho o beneficio del infractor:

     • de la participación activa de algún ministerio en la Iglesia Local

     • del derecho a voz y/o voto en la Asamblea de miembros

     • de la participación en la Santa Cena

     • de la participación activa en las reuniones de la Iglesia Local.

Hermanos, me pregunto, ¿¿si acaso no exista en la legislación chilena una especie de “prohibición de ingreso”?? Creo que debe haber una medida legal para excluir a personas “non gratas” en nuestros templos. ¿¿??

Estas medidas que significan la privación estricta pero transitoria de algún privilegio incluirán la aplicación y definición de un tiempo de prueba adecuado, el cual no deberá extenderse a más de dos años. Durante el período de prueba, el infractor se reunirá regularmente con un consejero espiritual nombrado por la autoridad gobernante. También llevará una vida sin reproche, bajo la dirección del consejero, y se probará a sí mismo delante de Dios y la iglesia. La autoridad eclesiástica correspondiente podrá aplicar otras o adicionales condiciones para el período de prueba, extender el plazo, o imponer una disciplina más rigurosa, si determina que el infractor no ha hecho el progreso apropiado o satisfactorio. Al concluir el tiempo de prueba predeterminado, la autoridad eclesiástica correspondiente evaluará si hay evidencias de arrepentimiento genuino y otros progresos esperados (compare 2 Corintios 7:9-11). Si no ha habido progreso, el infractor podría caer bajo revocación o expulsión.

c) Anuncio del aumento de la disciplina en un grado

Toda aplicación de las medidas disciplinarias mencionadas bajo punto a) y b)., incluirá el anuncio de otras medidas más serias en caso de no ser atendida adecuadamente por el infractor.

d) Revocación de la membresía de la Iglesia Local (expulsión)

Esta medida incluirá la denuncia ante el Juzgado Eclesiástico Nacional, para que se proceda a la expulsión definitiva y legalmente efectiva de la Entidad Religiosa IEUCB.

 

D.5. Procedimientos de la Disciplina (juicio)

 

a. La denuncia o la acusación

Art. X-14

a) Su admisión. Si un cargo, en la forma prescrita en el inciso c), es presentado por un individuo o individuos, la autoridad eclesiástica correspondiente procederá a realizar una investigación preliminar para determinar si es admisible la acusación y si hay fundamentos suficientes para iniciar un proceso judicial-eclesiástico. Cualquier acusación será admisible sólo cuando se trate de ofensas que, de acuerdo con la Palabra de Dios merezcan censura de la iglesia (véase Causales X-12). No se aceptará ninguna queja de orden privado a menos que se hayan seguido estrictamente las reglas prescritas en el Artículo X-9 (Arbitraje), de acuerdo a lo establecido en Mateo 18.

b) Su exclusión. La autoridad eclesiástica podrá declararse incompetente, si se trata de casos que sobrepasan su ámbito de jurisdicción (véase también Art. X-9a). Además, no será atendida denuncia alguna por una presunta falta cometida por un miembro con más de dos años de anterioridad a la presentación de la acusacióna menos que se puedan evidenciar pruebas contundentes.

c) Su formalidad. Las denuncias podrán ser presentadas por una acusación individual o colectiva, y serán presentadas por escrito, a nombre de el, o de los acusadores, o en forma anónima. La denuncia escrita debe registrar cuidadosamente, la hora, lugar y circunstancias, y si los tuviere, testigos y pruebas del acontecimiento, para permitir que el acusado pueda defenderse mejor. -Creemos que la denuncia debe presentarse por escrito obligatoriamente para evitar malos entendidos y equivocaciones-.

 

b. La investigación y el proceso

Art. X-15

a) Actitud general. Los responsables de llevar a cabo el proceso de disciplina procederán con mucho tino y sabiduría, por lo cual buscarán siempre la dirección y asistencia de Dios en la oración y actuarán de acuerdo con la enseñanza bíblica. Procederán con caridad y mansedumbre (Gálatas 6:1; 2 Timoteo 2:24-26; 1Corintios 16:14), pero a la vez con el rigor que requiere la dignidad de la Iglesia que es Casa de Dios (1 Timoteo 3:15). La motivación para realizar el proceso no debe alimentarse de un celo humano y carnal, sino del celo espiritual en responsabilidad ante Dios. El anhelo profundo debe ser la restauración del caído, por lo cual se abstendrá de toda actitud que pueda ahuyentar al acusado u apocar su ánimo.

b) Esmero. La investigación del caso se realizará con cuidado y escrupulosidad, averiguando la seriedad de los cargos presentados por el denunciante y tomando en consideración todos los antecedentes, (será trasladado al próx. inciso) y se emprenderá toda acción que ayude a aclarar los hechos. La autoridad eclesiástica tratará de solucionar el problema lo más rápido posible sin desmedro de la diligencia en el caso.

c) Imparcialidad. Se conducirán los procesos de disciplina con compasión por todos los afectados, con imparcialidad, dignidad y con espíritu de mansedumbre. Se cumplirá con el principio de bilateralidad llevando a cabo audiencias de ambas partes, tanto por separado y/o en conjunto, citando a testigos (se requiere el testimonio de más de un testigo), admitiendo y evaluando pruebas. Aunque será necesario hacer preguntas difíciles, los integrantes de la autoridad eclesiástica deben poner a un lado sus sentimientos personales acerca de las personas involucradas, deben enfocarse sobre la evidencia recopilada y presentada, y buscar la dirección del Señor.

En caso de que el acusado sea pariente de uno de los investigadores, éste se abstendrá de participar en el proceso, evitando conflictos de interés y eventuales quejas.

d) Derechos del acusado. Todo acusado tendrá los siguientes derechos:

     • de un trato digno y con respeto,

     • de ser escuchado y de explicar su punto de vista, o tener la oportunidad de defenderse,

     • de presentar testigos y/o pruebas,

     • de hacer uso de una asesoría. Si el acusado se siente incapaz de defenderse a si mismo con eficacia, él podrá pedir, o la autoridad que lleva el proceso designar con la aprobación del acusado, un asesor, que debe ser miembro de la IEUCB al menos con dos años de membresía en una Iglesia local, para que prepare y conduzca la defensa como estime conveniente. Sin embargo, en una causa de este tipo (juicio eclesiástico), el asesor no podrá ser un abogado a menos que haga la asesoría en forma privada y no en ejercicio de su función legal. A ese asesor no se le permitirá después de haber alegado la causa del acusado, tomar parte del juicio como miembro del proceso.

e) Discreción. Se mantendrá a los acontecimientos o contenidos del proceso disciplinario bajo la debida confidencialidad en todos sus aspectos; sin embargo, ningún participante en un proceso tiene garantía de confidencialidad absoluta. Puede ser necesario revelar los hechos y las circunstancias del cargo, incluyendo la identidad del acusado y de los que presentan el cargo, en el proceso de investigar y remediar la acusación, y al considerar y llevar a cabo una posible restauración. Además, se podría anunciar los hallazgos y conclusiones del proceso disciplinario a personas apropiadas que fueron parte integrante del proceso, a miembros afectados de la congregación, o al Estamento correspondiente, o dónde fuese necesario para asegurar la debida transparencia. En estos casos o bajo otras circunstancias justificadas, la autoridad que dirige el proceso estará facultada a informar a la membresía o a quien corresponde. Sin embargo, no se divulgará ninguna información en forma descontrolada y se evitará escándalo. Si no es imperante la información a terceros, los integrantes de la autoridad eclesiástica deberán guardarse en secreto entre sí los hechos del desarrollo y contenido del proceso y las razones para las medidas disciplinarias (véase “documentación” Art.###). Los que fueron informados a su vez no deberán comunicar ninguna información a personas no miembros de la Iglesia ni siquiera si se trata de familiares.

f) Cuando se presente un cargo en contra de una mujer, la autoridad eclesiástica involucrará en la investigación de los hechos a un comité de dos o tres mujeres líderes que tenga su confianza, para crear un marco de mejor empatía y obtener una comprensión integral de los hechos.

g) Falta de cooperación. Cuando un acusado se niegue a obedecer una citación, será citado por segunda vez, y esta segunda citación será acompañada con una advertencia de que si se niega a comparecer en el lugar y hora señalado, no sólo se expondrá a una censura por contumacia, sino que también el juicio y la decisión final de su caso se llevarán adelante sin su presencia, en rebeldía.

 

c. El fallo y la aplicación de medidas disciplinarias

 

Art. X-16

a) Toma de decisiones. La autoridad eclesiástica determinará el mejor modo de proceder, según la gravedad del caso y, sobre todo, la actitud del caído. Una vez establecidas las condiciones de culpabilidades o responsabilidades, si las hubiere, se pronunciará sobre los cargos y emitirá un fallo o dictamen, en el cual se determinarán las medidas disciplinarias que correspondan, según lo establecido en Art. ### (faltas). Los hechos y las circunstancias de cada caso determinarán la disciplina que se impondrá. Si la ofensa es aislada, considerada relativamente menor y sin daños a otras personas, una disciplina menos severa puede ser apropiada. Si la ofensa es de conducta escandalosa o malévola, o el rechazo abierto a los principios bíblicos o las normas de la IEUCB, o falta de sumisión a las autoridades establecidas, u ofensas repetidas, o transgresiones que han perjudicado a otros más, se podría considerar necesaria una disciplina más severa. La medida disciplinaria debe también proteger a la iglesia, de manera que se ha de suspender toda influencia maligna que podría afectar potencialmente a otras personas. Evidencia de remordimiento y arrepentimiento y deseo genuino de cambiar, en especial si ocurren antes del procedimiento disciplinario, pueden ser motivos para una penalidad menor. Para determinar la disciplina a imponerse, los responsables buscarán dirección en las Escrituras y la oración, y procurarán promover la pureza y la fe del cuerpo espiritual de creyentes a la vez que procuren el crecimiento y la restauración del culpable. En lo posible, se tomarán las decisiones unánimemente; y en su defecto, de acuerdo al procedimiento establecido para la toma de decisiones en los reglamentos correspondientes. ¿¿Existirá algo en Art. II y III??

b) Comunicación. Toda aplicación de las medidas disciplinarias será extendida al infractor por documento escrito y firmado por la autoridad eclesiástica. La carta de disciplina será leída y explicada en presencia del infractor en la sesión correspondiente o, en caso de su ausencia, en su casa por una comisión de dos personas (en el nivel de una Iglesia Local sería un Anciano y un Pastor), y le será entregada personalmente. De no ser posible lo anterior se le enviará por carta certificada. Si la sentencia es del orden de la inhabilitación temporal, la comisión estará integrada también por el consejero asignado.

c) Documentación. Es obligación de la autoridad que realiza el proceso, registrar por escrito y archivar los acontecimientos más relevantes en forma precisa, especialmente sus decisiones, de tal modo que las razones del fallo queden establecidas con el mayor detalle, de modo que este registro exhiba, hasta donde sea posible, todos los aspectos que han influido en su decisión. Esta documentación será estrictamente confidencial, y de ella se podrá hacer uso solamente en caso de apelación a una próxima instancia donde la documentación será considerada como antecedente fundamental.

d) Desobediencia. Si el infractor hace caso omiso al dictamen y las sanciones o a las sugerencias del consejero en forma deliberada, se considerará su actitud como rebeldía que puede llegar a ser causal de tomar medidas disciplinarias más drásticas hasta la expulsión. (este párrafo fue transferido de otra parte).

 

d. Queja, apelación y revisión

 

Art. X-17

a) Oportunidad. La autoridad eclesiástica, consciente de su responsabilidad ante Dios, siempre buscará la solución satisfactoria de un conflicto y procurará de decidir y fallar de la manera más transparente y justo posible. Por su parte, el miembro procesado o disciplinado demostrará su buena voluntad sometiéndose a la autoridad y acatando sus resoluciones con una actitud que corresponde a un creyente, a pesar de que podrá significar para él desventajas y sufrimientos. Durante el proceso, el acusado tendrá oportunidades varias para exponer su punto de vista o para reclamar y objetar. Por lo tanto, el recurso de queja y apelación será una medida extraordinaria, indicada sólo en casos de trascendencia mayor, y por razones imperantes y contundentes.

b) Derecho de un recurso de queja o apelación. Cualquier miembro de la Iglesia sometido a un proceso, que se considere agraviado significativamente por una acción o decisión de un tribunal, tendrá el derecho de quejarse de la acción o apelar de las sanciones a la autoridad eclesiástica del nivel que corresponda para la próxima instancia, respetando el conducto regular prescrito en este Artículo y después de haber agotado todos los medios para resolver el problema a través de reclamos, objeciones y alegatos con el fin de evitar impugnaciones mayores como el recurso de queja o apelación. Sólo el procesado ¿¿¿¿???? tendrá el derecho de queja o apelación, por lo cual no podrá ser llevada en nombre de un tribunal cuyo juicio se ha invertido o ha sido modificado por un tribunal de apelación, ni por la persona que había levantado los cargos.¿¿¿¿????

c) Vigencia de la resolución de la instancia anterior. Una queja o apelación no podrá tener el efecto de suspender la acción o resolución en contra de la cual la queja o apelación se ha interpuesto, hasta que se emite una resolución de la instancia superior.

d) Fundamentos admisibles para que una queja o apelación sea procedente, serán errores importantes cometidos por el tribunal de la instancia inferior, y podrán incluir, pero no estarán limitados a:

     • (Queja:) Recusación por parcialidad o interés.

     • (Queja:) Falta grave en la aplicación de las normas de conducta y creencia, según se expresan en las Escrituras y la doctrina de la IEUCB.

     • (Queja:) Falta grave en la aplicación del presente reglamento, especialmente del Título X, como por ejemplo: irregularidad en los procedimientos; desacato total o parcial de los derechos del acusado; falta de imparcialidad; negligencia en la investigación.

     • (Apelación:) Error importante en la determinación de los hechos, basado en la evidencia presentada.

     • (Apelación:)  Error importante en la aplicación de las sanciones estipuladas en el Art. X-13 del presente Reglamento.

     • (Apelación:) Injusticia evidente.

e) Procedimiento La queja o la apelación tendrá el siguiente procedimiento formal:

Interposición del recurso.

El procesado notificará por escrito de su queja o apelación al mismo tribunal con cuya acción o fallo él no está de acuerdo, en lo posible junto con la exposición de sus motivos para hacerlo, dentro de los siguientes diez días; si se trata de una queja, contados desde la fecha de la infracción del tribunal, o, en caso de una apelación, contados desde la fecha de la comunicación del fallo.

Para fundamentar y redactar los motivos adecuadamente, el acusado podrá solicitar un plazo adicional de otros diez días más. Sin esta documentación completada, o si el acto de recurso no fuere interpuesto en dicho plazo, no se admitirá ninguna queja o apelación, y la resolución del tribunal será final. No obstante, si ocurriesen circunstancias excepcionales, la autoridad eclesiástica podrá acordar una ampliación del plazo.

Transferencia a la instancia superior.

Será obligación del tribunal de cuya acción se está quejando o cuya decisión es apelada correctamente, entregar el juicio de la causa de inmediato a la autoridad eclesiástica de la instancia superior, transfiriendo la queja o apelación mediante una copia certificada de toda la documentación del caso, en especial sobre los fundamentos del fallo y todas las evidencias presentadas, firmada por su presidente y contrafirmada por el secretario, juntamente con los antecedentes y motivos que acompañan la queja o apelación.

Las personas que hayan votado en decisiones de un proceso en una instancia anterior, o que hayan preparado y conducido el caso, no estarán autorizadas para participar de modo alguno en un juicio de apelación en un tribunal de la próxima instancia.

Admisión y determinaciones por la instancia superior.

Si el tribunal de la instancia superior estima que existe mérito suficiente para justificar el recurso de la queja o apelación, procederá a investigar para llegar a una conclusión por criterio propio. Si el tribunal no sostiene algunas de las especificaciones del error, el fallo o la acción del tribunal de la instancia anterior será afirmado; si sostiene cualquier especificación del error, determinará si el error o la infracción es de una importancia que requiere una reversión o modificación del fallo. Un tribunal de apelación que decide no sostener el fallo de la instancia anterior, puede modificar o invertir el fallo; o puede remitir el caso a la autoridad eclesiástica que lo emitió para su enmienda o para efectuar un proceso nuevo. Si se trata de una queja admisible y fundada, la instancia anterior debe revisar su acción errónea cumpliendo estrictamente la determinación del tribunal de apelación.

f) Revisión. Los fallos y resoluciones emitidos por una autoridad eclesiástica no podrán ser considerados nuevamente por la misma instancia, a menos que se presenten nuevos antecedentes relevantes que justifiquen una revisión, o, en caso de queja o apelación, salvo por decreto de la instancia superior.

 

e. Restauración

 

Art. X-18

a) En caso de inhabilitación temporal. La autoridad eclesiástica que ha emitido una sanción disciplinaria temporal, podrá levantarla después de haber recibido evidencia de arrepentimiento genuino y otros avances esperados, y luego de haber recibido una petición de restauración. El tribunal respectivo evaluará la situación y la condición del miembro disciplinado, entrevistándose con él y con el consejero asignado, y podrá permitir la reintegración, generalmente después de completar el plazo original para la sanción y habiendo cumplido con el plan aprobado de restauración.

b) En caso de expulsión. Cualquier miembro de la Iglesia que haya sido expulsado de ella, podrá ser restituido a su condición de miembro de su iglesia local, u otra iglesia de la IEUCB, bajo las siguientes condiciones:

     • El solicitante debe evidenciar un arrepentimiento genuino, un cambio real y satisfactorio de conducta y una renovación espiritual integral.

     • El arrepentido ha de pedir perdón públicamente a la Iglesia declarando su deseo de reconciliarse con ella y/o prometiendo reparar los daños causados si acaso haya una real posibilidad para aquello.

     • El solicitante debe extender un documento escrito a la autoridad eclesiástica correspondiente, la cual determinará sobre su admisión y justificación.

     • Si un miembro de la Iglesia hubiese renunciado a su membresía en medio de un proceso en su contra, para poder solicitar ser restaurado, deberá previamente terminarse el proceso, y cumplir la sanción que le fuere impuesta; lo mismo en caso de solicitar la membresía en alguna otra congregación de la IEUCB.

     • En todo caso, la reintegración de un miembro expulsado sólo podrá ser permitida si haya transcurrido a lo menos un año de la resolución que lo sancionó, plazo contado desde la notificación de la sentencia que puso término definitivo al proceso, y previa autorización y legalización del Juzgado Eclesiástico Nacional.

c) Puesta en vigor. Finalizando el proceso de restauración, la autoridad eclesiástica informará a la Iglesia sobre el resultado, y esa ocasión será acompañada por una oración de acción de gracias a Dios por su gracia redentora, y en lo posible también por la celebración de la Santa Cena.

 

D.6. La disciplina de ministros y líderes

 

Art. ###19??

a) Disposiciones generales:

Todo ministro y líder en la IEUCB será responsable de su conducta personal en primer lugar ante Dios, teniendo como su prioridad llevar una vida consagrada al Señor y realizando su ministerio con conciencia purificada (Hechos 24:16; 2 Corintios 1:12). Sin embargo, como miembro de una iglesia local, también será responsable ante la autoridad eclesiástica, y se someterá voluntariamente al orden y al gobierno de la iglesia establecido bíblicamente y conforme a lo dispuesto en los presentes Reglamentos Internos.

Obsérvese que en los artículos a continuación se trata de la conducta personal pecaminosa y notoria de líderes la que requiere una medida de disciplina eclesiástica (según X-12: “Causales”, D.3.). Asuntos de conflicto en el área ministerial serán solucionados por los conductos regulares existentes dentro de los Estamentos respectivas y según lo establecido en los artículos X-6, 7, 8, 9.

Transgresiones a las normas establecidas en los Estatutos Legales y los Reglamentos Internos de la IEUCB y a los reglamentos propios del área ministerial respectivo cometidas por algún Estamento de la IEUCB como tal (Iglesias Locales, Distritos, Departamentos, Comisiones, Consejos, Asociaciones) y que no afectan a la conducta personal de sus líderes, serán investigadas y corregidas por el DICONA en primera instancia, y por el Juzgado Eclesiástico Nacional en segunda y última instancia, conforme a los artículos ¿¿??. (falta elaborar algo al respecto en el Título V)

 

b) Líderes de Ministerios, Diáconos y Ancianos

La disciplina de Líderes de Ministerios y de Diáconos de la iglesia local se realizará de la misma manera que con todo miembro de la iglesia local. Si la acusación fuese declarado admisible por el Cuerpo de Ancianos, el acusado será suspendido temporalmente de sus funciones mientras se esclarece la situación.

Un Anciano será responsable de su conducta personal ante el propio Cuerpo de Ancianos de su iglesia local. Si el anciano fuese acusado de alguna de las faltas mencionadas en el artículo X-12, los demás ancianos junto con su pastor investigarán cuidadosamente el caso dentro de un plazo de 10 días, respetando especialmente lo que señala 1 Timoteo 5:17-25, y sólo si a juicio de la mayoría de la totalidad de los restantes ancianos incluyendo al pastor existiere base razonable para tal acusación, se iniciará un proceso de enjuiciamiento.

Durante el proceso y mientras no se ha pronunciado un fallo, el anciano acusado será puesto en estado inactivo de sus funciones (suspensión del ejercicio, no destitución del cargo) mientras se esclarece la situación.

El enjuiciamiento se realizará según lo establecido en el presente Reglamento Interno con arreglo de los Art. X-14, 15, 16, 17, 18 (“Procedimientos”, D.5.).

Si el anciano resulte inocente será plenamente rehabilitado en su cargo, y el denunciante será sometido a medidas disciplinarias. Al encontrar culpable al anciano se aplicará las medidas de sanción adecuadas al caso con arreglo del Art. X-13 (“Medidas”; D.4.). De todos modos, durante el período de sanción el anciano en disciplina quedará inhabilitado de su cargo y de eventuales cargos en otros Estamentos de la Iglesia, y será sustituido por un subrogante con arreglo de Art. II. -##### (falta elaborar algo al respecto).

Su eventual restauración como miembro en plena comunión no implicará necesariamente un derecho de reintegración al ministerio de anciano (compárese Art. X-10c).

Si el Cuerpo de Ancianos no es capaz de solucionar problemas relacionados con la disciplina de uno de sus miembros, o en caso de apelación, entregará el caso al directorio del Distrito respectivo.

 

c) Obreras, pastores y misioneros

Una obrera, un pastor o misionero será responsable de su conducta personal, en principio, ante el Cuerpo de Ancianos de la iglesia local en que está realizando su ministerio; sin embargo, los ministros ordenados como miembros de su Asociación respectiva están sujetos a la disciplina de este cuerpo eclesiástico, razón por el cual existirán procedimientos propios:

Si la obrera / el pastor / misionero fuese acusada/o de alguna de las faltas mencionadas en el artículo X-12, los ancianos entregarán de inmediato encomendando la investigación, el juicio y la disciplina a la autoridad eclesiástica correspondiente que en este caso será la Asociación de Pastores / Asociación de Misioneros respectivamente, que procederá según lo establecido en su propio Reglamento (véase ####). Si fuese necesario y a solicitud de la Asociación respectiva, los ancianos colaborarán en la investigación y resolución del caso. A nivel de la iglesia local, sólo el Cuerpo de Ancianos estará autorizado a encauzar un juicio y solicitar una disciplina de una obrera o de un pastor/misionero a la Asociación correspondiente; sin embargo, el Cuerpo de Ancianos se abstendrá de realizar un proceso judicial-eclesiástico él mismo, sino que se someterá al fallo de la Asociación de Pastores o Misioneros respectivamente.

Por su parte, también la Asociación de Pastores / Misioneros podrá iniciar un proceso de juicio y disciplina contra uno de sus miembros previo informe a la iglesia local respectiva y al Juzgado Eclesiástico Nacional.

El comité respectivo de disciplina de la Asociación de Pastores o Misioneros informará sobre los resultados del proceso al Juzgado Eclesiástico Nacional. En caso de expulsión, el Juzgado Eclesiástico tomará las medidas formales correspondientes.

 

d) Miembros de la directiva de otros Estamentos de la IEUCB

(Directorio Coordinador Nacional, Contraloría Eclesiástica Nacional, Distritos, Departamentos, Comisiones o Consejos)

Miembros de la directiva de una de estas áreas ministeriales serán responsables de sus conductas personales ante el Cuerpo de Ancianos de su iglesia local, y se procederá de la misma manera que con todo miembro de la iglesia local; sin embargo, si se trata de acusaciones que se suscitan dentro del ámbito ministerial respectivo, los ancianos harán partícipes en el proceso de investigación y del juicio a representantes de la directiva respectiva, y, si hubiere razones imperantes, tendrán la facultad de delegar el caso a la misma o a la autoridad superior correspondiente. En caso de apelación, se transferirá el juicio a la instancia superior respectiva.

 

e) Miembros del Juzgado Eclesiástico Nacional

Los tres miembros del Juzgado Eclesiástico Nacional serán responsables de sus conductas personales ante el Estamento al cual pertenecen: el Anciano ante el Cuerpo de Ancianos de su iglesia local, el Pastor ante la Asociación de Pastores, y el Misionero ante la Asociación de Misioneros. Sin embargo, si se trata de acusaciones que se suscitan dentro del ámbito ministerial respectivo, la Convención Nacional podrá ser involucrado en el juicio a invitación del Estamento respectivo, la cual para este efecto, deberá autorizar explícitamente al DICONA o formar un comité especial.

 

E. El Juzgado Eclesiástico Nacional

 

E.1. Nombre, Función & Constitución

Art. X-19

a) Nombre. Se denominará “Juzgado Eclesiástico Nacional” al ente supremo de solución y justicia de la IEUCB que resolverá los casos de conflicto y/o disciplina en última instancia (llamada “Tribunal de Disciplina” en los Estatutos Legales Art. 24).

b) Funciones generales. Como organismo que no forma parte de la administración de la IEUCB, el Juzgado Eclesiástico Nacional estará elegido y encargado por la Convención Nacional tanto de la conciliación, mediación y arbitraje de conflictos internos entre miembros o Estamentos de la IEUCB, como también de la resolución final de los casos de disciplina de miembros, ministros y líderes (???); en todos los casos como última instancia solamente.

c) Integrantes y cargos. El Juzgado Eclesiástico Nacional constará de tres integrantes elegidos, formados por un Anciano, un Pastor, y un Misionero; con los siguientes cargos: Un presidente, un vicepresidente, un secretario de actas y correspondencia. Se elegirán además tres suplentes.

 

E.2. Elección del Juzgado Eclesiástico Nacional

 

[Nota: Cabe destacar que la Iglesia de Dios no puede ser sometido a un sistema democrático en forma absoluta. Todo el proceso de elecciones deberá ser acompañado por oración en búsqueda de la dirección de Dios. No obstante, las reglas democráticas constituyen generalmente un instrumento útil para llegar a un consenso y para garantizar un proceso transparente.]

 

a. Requisitos y postulación

 

Art. X-20

a) Podrá postular a elección todo anciano, pastor ordenado o misionero en servicio activo, que cumpla con los siguientes requisitos: Del anciano se requerirá la membresía de la IEUCB de por lo menos diez años en plena comunión con una iglesia local y con un mínimo de cuatro años en su cargo en forma discontinua. Del pastor o misionero se requerirá haber ejercido su ministerio durante diez años como mínimo sin haber sido afectado por alguna medida disciplinaria.

b) El postulante debe ser un varón con experiencia profunda en la obra de la iglesia, tener como mínimo cuarenta años de edad, y con su enseñanza media completa (o equivalente). No podrá tener ningún otro cargo directivo dentro de la IEUCB que no sea una iglesia local.

c) Del postulante se requerirá que demuestre las mismas cualidades que exige el Nuevo Testamento para los ancianos (véase “II. Iglesia local”, Art. ###) y tener amplio conocimiento doctrinal de acuerdo a la Declaración de Fe de la IEUCB. Debe demostrar aptitudes para el cargo, tanto respecto a su personalidad y carácter como también a su capacidad de sano discernimiento, arbitraje imparcial, y buena comunicación.

d) No podrá postular una persona con antecedentes ante la ley o ante DICOM, ni en situación conyugal irregular.

e) No podrán postular al Juzgado Eclesiástico Nacional parientes consanguíneos al mismo tiempo.

 

b. Nominación, candidatura y procedimiento de elección

 

Art. X-21

a) Se procederá de conformidad a la modalidad establecida para la elección de los miembros del DICONA (Art. V-4, 5, 6) con las modificaciones obvias que correspondan.

b) Las personas que resulten elegidas, tendrán la facultad de repartir entre sí los cargos del presidente, vicepresidente y secretario.

c) Se elegirá también a tres suplentes, un anciano, un pastor y un misionero.

 

E.3. Duración de la Labor del Juzgado Eclesiástico Nacional

 

a. Duración, Reelección, Remoción

 

Art. X-22

a) Duración. Los integrantes elegidos del Juzgado Eclesiástico Nacional ocuparán sus cargos por dos años, con posibilidad de ser reelegidos.

b) Reelección. El Juzgado Eclesiástico Nacional podrá ser reelegido total o parcialmente, hasta dos períodos consecutivos como máximo (6 años).

c) Remoción: La Convención en sesión ordinaria o extraordinaria (véase Art ###), podrá exigir la remoción del Juzgado Eclesiástico Nacional o de uno de sus miembros, cuando se haya constatado graves y ostensibles irregularidades en su gestión. Esta decisión se tomará sólo con la mayoría absoluta (¿dos tercios?) de la Convención Nacional, y se procederá de inmediato a la elección del nuevo integrante que ocupará el puesto vacante. Cualquier queja contra algún miembro personal será conducida con arreglo de los Art. ### del presente Reglamento.

 

b. Ausencia, vacancia y sustitución

 

Art. X-23

a) Ausencia/reemplazo. Si algún miembro del Juzgado Eclesiástico Nacional se encuentra impedido temporalmente de desempeñar su cargo por cualquier razón, será reemplazado por uno de los suplentes elegidos hasta la reintegración del miembro titular o hasta la próxima sesión de la Convención, de tal forma que se mantiene la conformación del Juzgado Eclesiástico Nacional por un anciano, un pastor y un misionero, mientras los cargos podrán ser repartidos entre los integrantes, según estimen convenientes.

b) Vacancia/sustitución: Si algún miembro del Juzgado Eclesiástico Nacional se encuentra ausente definitivamente, por razones de renuncia, fallecimiento o impedimento permanente, será sustituido en su cargo por el subrogante previsto con todas sus atribuciones y deberes, hasta la próxima sesión ordinaria o extraordinaria de la Convención.

 

E.4. Responsabilidades & Facultades del Juzgado Eclesiástico Nacional

 

Art. X-24

a) Actitud personal. Cada integrante del Juzgado Eclesiástico Nacional demostrará siempre y en todo su hablar y actuar una especial fidelidad, humildad, responsabilidad, puntualidad, rectitud y pulcritud propias de este cargo de confianza y dignidad, consciente de su responsabilidad personal ante Dios en primer lugar.

b) Desempeño responsable. Cada integrante del Juzgado Eclesiástico Nacional será responsable individualmente del buen desempeño de su cargo, de la recta observancia de los Estatutos Legales, del presente Reglamento Interno y de los acuerdos de la Convención Nacional; y de toda prevaricación o torcida administración de justicia, ante la Convención.

c) Política de información. Puesto que los integrantes del Juzgado Eclesiástico Nacional no tendrán ningún otro cargo directivo dentro de las Instituciones de la IEUCB, deberán ser informados por los responsables respectivamente, sobre asuntos de contingencia dentro de la IEUCB, como decisiones y acuerdos del DICONA o de los Distritos, y de todo Estamento, y deberán estar presentes en todas las sesiones de la Convención Nacional.

d) Sesiones. El Juzgado Eclesiástico Nacional se reunirá cuando se presente un caso que solucionar y cada vez que lo cite su Presidente, con el fin de tomar conocimiento y resolver las apelaciones y quejas presentadas. Se requiere la asistencia de sus tres miembros, o en caso de impedimento justificado, su suplente respectivo.

e) Alcance de jurisdicción eclesiástica. El Juzgado Eclesiástico Nacional está autorizado a ejercer arbitraje o enjuiciamiento sobre cualquier miembro de la IEUCB en última instancia, y dictar sanciones hasta la expulsión de la IEUCB. En cuanto a la disciplina de ancianos, pastores, misioneros, miembros de cualquier directiva, del DICONA o de algún Departamento o Comisión, se procederá de distintas formas, con arreglo de los Art. ###.

f) Resoluciones. Todos los acuerdos, decisiones, fallos, y sanciones del Juzgado Eclesiástico Nacional deberán ser tomados con unanimidad, y serán definitivos e inapelables (compárese X-5a); y desde el momento de su aprobación y emisión, deberán ser acatados por todos los miembros y todos los Estamentos de la IEUCB. No obstante, el Juzgado Eclesiástico Nacional podrá reabrir un caso solo si se presentaran nuevos y relevantes antecedentes.

g) Facultad de expulsión. Sólo el Juzgado Eclesiástico Nacional tiene el poder legislativo de expulsar a un miembro de la IEUCB (según consta en los Estatutos Legales, Art. 24). Si alguna Iglesia Local tuviera que revocar la membresía de un miembro sancionado, solicitará la expulsión definitiva ante el Juzgado Eclesiástico Nacional

h) Facultad de Reinserción. Véase Art. 18 b).

 

E.5. Procedimientos de última instancia

 

Art. X-25

Un proceso ante el Juzgado Eclesiástico Nacional será admisible sólo cuando se trate de casos no resueltos en segunda instancia, mediante solicitud de transferencia por parte de aquella autoridad eclesiástica o, cuando proceda, mediante un recurso de queja o apelación del procesado (véase Art. X-5).

Tanto la transferencia como la apelación se formalizarán según lo establecido en las disposiciones del

 

Art. X-17.

Previo estudio cuidadoso de las piezas documentales de todas las instancias anteriores, el Juzgado Eclesiástico Nacional establecerá su propio procedimiento judicial de cada caso, que se orientará por los procedimientos con arreglo de los Artículos X-9b, X-14, 15, 16, 17, 18, y determinará si será escrito, oral o mixto.

Mientras dure el proceso de tercera instancia se mantendrán vigentes las resoluciones de la instancia anterior, y en caso de disciplina, el procesado permanecerá en disciplina hasta la resolución final del Juzgado Eclesiástico Nacional (compárese Art. X-17c).